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Chapulines, un platillo exótico de la gastronomía mexicana

Chapulines, un platillo exótico de la gastronomía mexicana

Los antiguos habitantes del Valle de México apreciaban los chapulines no sólo por su sabor, sino también por su canto y por considerarlos ejemplares destacados del mundo animal.

 

Los chapulines cantores me traen recuerdos de campo y tierra húmedos; de mi infancia intrigada por el sonido misterioso, emitido al unísono por gran cantidad de estos pequeños animales; en fin, evocan mis primeros contactos con la fauna, como me ensuciaba de pies a cabeza y con botes llenos de esos multicolores insectos.

Muy probablemente en esos mismos llanos, hace miles de años, otros niños, junto con mujeres y hombres que habitaron el Valle de México, también “cazaron” chapulines, pero no por diversión, sino para complementar su dieta.

Según la historia, los grillos, chapulines y langostas, no sólo se han comido en México, sino en muy diversas culturas. Por ejemplo, se sabe que Moisés incluía a los saltamontes entre los animales cuya carne podían comer los hebreos, no así la de cerdo.

En México, los chapulines se comen en todos los estados del centro y sureste del país. Algunos de los primeros registros históricos proceden de la cultura mexica. De hecho, la etimología del vocablo chapulín viene del náhuatl y acerca de su significado Gutierre Tibón explica que quiere decir “insecto que brinca como pelota de hule”, puesto que procede de las raíces nahuas “chapa(nia), rebotar yulli, hule”.

Sea lo que fuere, los mexicas fueron autorizados por el “rey” de los tepanecas de Azcapotzalco, para establecerse en ese cerro, en el que tal vez había una gran abundancia de chapulines para alimentarse.

Los antiguos habitantes del Valle de México apreciaban estos insectos no sólo como alimento, sino también por su canto y por considerarlos ejemplares destacados del mundo animal.

En la época de la conquista los chapulines se vendían como comida en el famoso mercado de Tlatelolco; en la actualidad esta costumbre culinaria persiste y es posible encontrarlos en mercados y tiendas preparados de diversas maneras: vivos o muertos, frescos o secos o bien, en diferentes guisos listos para llevarse a casa.

Definitivamente su sabor no defrauda los miles de años que tienen como alimento de buen sabor.

Si quieres probarlos, no dudes en conocer el Tour gastronómico en el Mercado San Juan, sin duda ¡Te encantarán!

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